
Para romper el hielo y entender de qué va esto: presentarme.
Soy Lole Remón. Lole viene de Lucía -sí, hay una explicación irrelevante, claro-. El uso de pseudónimos es una decisión que creo puede tener muchos trasfondos, excusas o explicaciones y, en mi caso, tiene que ver casi como con la decisión de vestirnos a la mañana. No todos los días -ni durante todo un mismo día-, soy la misma persona, me siento de la misma manera, pienso desde la misma perspectiva ni opero igual. Para crear o generar el contenido que sea, sucede lo mismo.
Soy artista conceptual y tengo un cuerpo de obra que produzco bajo el pseudónimo de Lole. La letra e tiene esa cualidad en el Español que no la liga a ningún género en particular y a mi esa sensación al principio me divertía, porque me parecía un juego y a la vez una forma de libertad. Algo así como estar escondida espiando a ver qué se imagina la persona que está viendo una de mis obras, sobre el género posible del/de la autor/a. También esa libertad puede tener que ver con cierta cuota de anonimato que otorga el estar oculta tras un pseudónimo. Igualmente mi apellido en este caso revela casi un setenta porciento de todo ese escondite, en un entorno más o menos local, lo que termina por develar hasta mi ascendente en libra, que trata de equilibrar todo despojo posible de mi ser acuariano. El juego del anonimato igualmente sucede en un plano subyacente a la obra, pero no es acá donde quiero detenerme.
Chica es otro de mis pseudónimos y es mi yo-ilustradora. En ese universo está lo que considero mi meditación activa. Dibujo por placer, para descansar la mente y para hacer circular mis ilustraciones y así desvincular la palabra trabajo de la noción tripalium (del latín); una referencia y derivación metonímica de un método de tortura antiguo (sí, horrible :S ). Chica integra el dibujo manual y digital. Es toda la pintura que no hago con pinceles pero que aprendí a amar y apropiarme visitando la obra de Matisse, Picasso, Hopper, Hockney o Ed Ruscha.
Ahora, CaffeInteractions es el desarrollo de la cascada de oraciones y pensamientos que me invaden e inundan, bajada a tiempos lineales (renglones, literalmente). Tengo muchas cualidades ansiosas en mi pensamiento y una de las cosas que más padezco es que las mejores oraciones y párrafos se me ocurren cuando no tengo nada, absolutamente NADA a mano para escribirlas o grabarme. En la ducha (siempre), conduciendo, cocinando con las manos totalmente inhabilitadas o sucias, caminando con el teléfono sin batería… así, casi siempre. Entonces en el intento de transformar esa ansiedad, surge este espacio donde poder desarrollar esas oraciones, notas y borradores y, en lo posible, sacarlas de mi esfera personal, amplificarlas, para que resuenen con algo más: con formas de arte, en lo posible y, más importante, con alguien más, del otro lado de la pantalla.
En definitiva, creo que de eso se trata la experiencia en el arte, el llamado «hecho estético»: el momento en que el encuentro con una imagen, objeto, sonido, acción o concepto evoca algo más, nos lleva a otro lado, nos conecta con otra cosa o con alguien más y entonces se tiende ese puente entre dos universos diferentes, ahora vinculados. Eso es la subjetividad a mi entender -entre otras miles y, seguro, superadoras definiciones-; y en esa subjetividad sucede el hecho estético.
Lucía, mi yo-unidad, es un nombre que deviene de luz y que se daba a las nacidas con la primera luz de la mañana. Yo nací a las 22:40 con Luna Nueva en el hemisferio Sur, pero gracias al planeta mismo, la interpretación y el libre albedrío, en algún huso horario hubo luz igual en ese preciso momento y la luna nueva son los inicios, por lo que voy a valerme de eso.
Este blog es la decisión de echar luz a todas estas formas de hacer, pensar, sentir e integrar mis partes en el presente.
Así que bienvenid@s a conversar y tender puentes entre mi percepción y la suya, para visitar el híbrido universo de singularidades estéticas posibles de la vida diaria.